domingo, 2 de septiembre de 2007

El ambiente.

El ambiente de una lectura del Tarot incluye el escenario físico y también nuestro estado interior. Existen cinco cualidades interiores que resultan beneficiosas. Son las siguientes:

Estar receptivo. Significa estar abierto, no tener prejuicios. Se trata de permitir: estás dispuesto a aceptar lo que se nos ofrezca, sin negación ni rechazo. Al estar receptivo, te concedes a ti mismo la oportunidad de recibir lo que necesitas saber.

Estar calmado. Resulta complicado oír la voz de nuestro Guía Interior cuando estamos alterados. Los mensajes del Tarot llegan a menudo en forma de sutiles sugerencias y nociones que pueden verse fácilmente excluidas por una mente inquieta. Cuando estamos tranquilos, eres como un mar sereno en el que se puede percibir cada pequeña ola de comprensión intuitiva.

Estar centrado. La concentración es muy importante para una lectura del Tarot. Cuando me afecta mucho una cuestión, recibo un mensaje directo y potente. Cuando estoy dispersa y confusa, las cartas tienden a estar también así. Tus lecturas más reveladoras serán las que hagas cuando el deseo sea muy fuerte.

Estar alerta. Cuando estás alerta, todas tus facultades están vivas y despiertas. Un gato está alerta cuando observa un ratón o un insecto. Por supuesto, no vas a acechar tus cartas, pero si estás cansado o aburrido te resultará difícil interpretarlas.

Ser respetuoso. Eso significa tratar las cartas como tratarías cualquier instrumento valioso. Reconoces su papel a la hora de ayudarte a entenderte mejor a ti mismo. Respetas la opción que has hecho al decidir aprender el Tarot y manejas las cartas en consecuencia.

Aunque estas cinco cualidades son importantes, no son indispensables. Puedes conseguir una lectura cargada de sentido sin ellas, pero es probable que te resulte más difícil. La mejor manera de decidir si es el momento adecuado para una lectura, es mirar hacia dentro. Sí te da la impresión de que algo no va bien, pospón el esfuerzo, pero si tu sentido interior te dice que sigas adelante, entonces no hay problema.

Aparte de las circunstancias interiores, hay que considerar el marco en tiene lugar una lectura. El sitio ideal es aquel que evoca sentimientos de tranquilidad, paz e incluso reverencia. Reserva un lugar de tu casa donde hacer las lecturas. Al realizarlas en el mismo sitio una y otra vez, se creará una energía que reforzará tu práctica. Si tienes la costumbre de meditar o rezar, puedes hacerlo en el mismo lugar, ya que estas actividades mantienen la armonía con el Tarot, tanto en su espíritu como en su intención.

Intenta dar un carácter de recogimiento al lugar. Cuando usas las cartas, quieres apartarte del mundo cotidiano y entrar en un espacio que esté fuera tiempo y del normal fluir de los acontecimientos. Una habitación independiente es ideal, pero también puede servir un rincón separado por un biombo, una cortina, unos cojines u otra clase de partición.

Intenta también crear una atmósfera de belleza y significado. Coloca cerca algunas cosas que te resulten especiales. Los objetos procedentes de la naturaleza, como conchas, piedras, cristales y plantas, son siempre apropiados. Un talismán, una figura o un icono religioso pueden ayudarte a trasladar tu concentración de lo mundano a lo inspirador. Coloca pinturas y otras obras artísticas, especialmente si las has elaborado tú, y despierta tus sentimientos con objetos como flores, incienso, velas, materiales tejidos y música tranquila para meditar.

Estos detalles son agradables, pero lo único que de verdad necesitas es un espacio suficientemente grande para disponer las cartas. Puedes emplear la mesa o el suelo. El suelo proporciona una sensación de firmeza, pero si sentarte en él te resulta incómodo, es mejor una mesa. Elige una de material natural, como madera o piedra.

Si te apetece, puedes cubrir la mesa con una tela para crear una superficie uniforme. Debería ser de un material natural, como seda, algodón, lana o lino. Escoge el color con cuidado, ya que los colores tienen sus propias energías. El negro, el azul marino y el púrpura son buenas opciones. Mejor que sea de tela lisa, o en todo caso que el estampado sea discreto, para que las imágenes de las cartas destaquen sobre el fondo.

Guarda las cartas en una caja que las proteja y que retenga la energía. Cualquier sustancia natural va bien, como la madera o la piedra. También se pueden guardar envueltas en una tela natural. Considera la opción de guardar las cartas envueltas en un paño de seda dentro de su caja. La seda tiene un tacto exquisito que te recordará el valor que otorgas a tus cartas.

Las cartas del Tarot captan la energía y el carácter de quienes las usan. Por este motivo, si puedes, reserva una baraja del Tarot exclusivamente para ti, Estas cartas van a ser tu instrumento personal de comunicación con tu Guía Interior. Querrás mantener un estrecho vínculo con ellas.

Cuando trabajas con el Tarot en tu lugar especial, la experiencia puede resultar de lo más intensa sin necesidad de preparativos adicionales. Lo único que tienes que hacer es emplear las cartas. Ésa es la parte importante.