lunes, 29 de junio de 2009

Responsabilidad personal y libre albedrio

El Tarot fue concebido para que las imágenes sean un reflejo o proyección de las personas, situaciones y acontecimientos presentes en el devenir humano. Por ello, al consultarlo, ves tu propia vida que se refleja en las imágenes cual si fueran un espejo.

Los Arcanos te conducen, mediante sus símbolos y arquetipos, hacia la comprensión de ti mismo, de tu entorno y tu situación. Ellos sugieren, inclinan, inspiran un significado y de allí deduces orientaciones, consejos para el bienestar y progreso. También advertencias acerca de aquello que nos causa dolor y retrasos y cómo superarlos. Por ello, si hacemos caso omiso de los mensajes sugeridos o damos un uso incorrecto a la interpretación de las cartas, nos hundimos en la confusión al tiempo que negamos el verdadero fin del Tarot: el autoconocimiento para vivir mejor y superarnos.

Al igual que las imágenes que contactamos durante el sueño, el Tarot nos muestra aspectos de nuestra personalidad y de nuestra vida que no reconocemos de manera consciente. Tanto los sueños como el Tarot, mediante un lenguaje simbólico, resaltan lo que debemos asumir y quizá resolver. Las cartas están inspiradas en la experiencia humana subconsciente e inconsciente, proviene de los niveles más profundos de la psique y desde allí nos mueve y estimula al aprendizaje.

Cada ser humano debe aprender a forjar su propio destino, a responsabilizarse por sus acciones y omisiones, a valorar la calidad de las relaciones y del tiempo que invierte día a día en su crecimiento. Indudablemente, debe procurar no invertirlo (malgastándolo) en odios, altercados, desconfianza, celos, dudas, preocupaciones; todos ellos estados mentales que deterioran nuestra salud (mental y física), afectan nuestro mundo de relaciones, nos llenan de amargura y tristeza impidiéndonos razonar con claridad y conectarnos con la vida.

Debemos reconocer que dentro de nosotros coexisten dos mentalidades en pugna: una inferior, elemental y primitiva; y otra superior que nos eleva y dignifica. Es ya clásica la imagen del diablito y el angelito que nos aconsejan uno de un lado, otro del otro y nosotros debemos elegir. De eso trata nuestro libre albedrío, de las decisiones de cada minuto.

Identificar dónde están los impulsos de nuestra naturaleza superior, aprender a cultivarlos y aprovecharlos reconociendo y desechando aquellos que nos arrastra a lo más bajo y primitivo es un atributo esencial de la sabiduría humana. No podemos negar nuestra "sombra" y ella se identifica con es parte primitiva y difícil.

Respecto al cambio, cuando nuestra actitud es de crecimiento y aprendizaje y alcanzamos altos niveles de consciencia, nos adaptamos constantemente a las nuevas circunstancias, personas y realidades. No emitimos juicios a priori ni pensamos que el mundo "se derrumbó" sólo por perder algo: un empleo, un amor, una posición alcanzada. Entendemos que lo material siempre tiene solución y que de una u otra forma lo que se pierde es sustituido por algo incluso mejor. Los sentimientos pueden arraigarse y causar dolor, pero también nos permiten crecer como personas. Las pérdidas irreparables, como la muerte de un ser querido, pueden ser también motivo de crecimiento y elevación espiritual.

Nada es "bueno" ni "malo". Simplemente las cosas ocurren como parte de la naturaleza cambiante de la vida y sus circunstancias. Lo que sí podemos reconocer es que hay eventos placenteros y eventos displacenteros, que sería lo que suele catalogarse de "bueno" y "malo". Quienes creen que lo "displacentero" es un "castigo divino" y que lo "placentero" es un "premio", viven en el miedo y la culpa. En cambio, estando conscientes de que cuanto sucede en la vida es producto de la "causalidad" (proceso en el cual cosechamos lo que sembramos) asumimos que somos co-creadores de nuestro destino y que sólo nosotros decidimos qué queremos cosechar y, por ende, qué sembrar. En nosotros mismos está la potencialidad para desarrollarnos y autorrealizarnos espiritual y humanamente. De nosotros -y no de una fuerza exterior- depende el camino que sigamos.

Al revelarse nuestras verdades internas con la ayuda del Tarot, tendremos una oportunidad para aprender acerca de nosotros mismos y de nuestras circunstancias. Nuestra será la decisión de qué hacer con ese conocimiento.

El Tarot nos revela tendencias, nos permite analizar sus contenidos y facilita la toma de decisiones. Nuestro futuro nos pertenece y nadie lo puede manipular.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Orientación a través del Tarot.

Cuando se consulta al Tarot, la mayoría quiere saber más acerca de su vida y su futuro. Pocos buscan conocerse mejor a sí mismos. La mayoría de las personas preguntan cómo se va resolver determinado problema, pocos quieren saber qué están haciendo para estar en tal situación y prefieren culpabilizar a los demás, a Dios o al destino de sus males. Muchos dan por sentado que es cierto aquello que "creen" saber de ellos mismos. Y digo "creen saber" porque la idea que tenemos de nosotros mismos, la autopercepción, es engañosa, si no falsa.

Hay quienes son excesivamente duros consigo mismos, se descalifican se perciben feos, gordos, flacos, torpes, impertinentes, inapropiados, etc…, y según tú lo percibes, exageran… Mientras que otros sienten que son encantadores, inteligentes, elegantes, los mejores amigos, los mejores hijos o profesionales, etc…tampoco los demás lo ven así… Finalmente, hay un grupo que estaría en el justo medio, que se percibe con defectos y virtudes de manera equilibrada.

Lo cierto es que la mayoría de las personas ignora que hay un mecanismo normal de la mente que le hace percibir la realidad distinta de cómo la perciben los demás. Una cosa es como soy, otra cómo me percibo y otra cómo me perciben los otros.

El autoengaño y la inhibición de aquello que nos resulta molesto son mecanismos normales de la mente. Todos, excepto los verdaderamente provocadores, tratamos de controlar o disimular aquello vergonzoso o indeseable de nuestra personalidad. El autoengaño funciona como un medio para justificar aquello que podría ser no deseado, inconfesable o condenado por nuestros propios valores. La inhibición es simplemente "querer olvidar" aquellos rasgos no deseados y pasarlos a un "archivo bloqueado" de nuestro subconsciente. De esta manera no lo tendremos presente y no nos atormentará darnos cuenta de lo malos, desagradables, inapropiados, etc… que podemos ser!

Es por esto que muchas veces, cuando una persona es objeto de críticas u observaciones un poco duras, la escuchamos decir "Yo no soy así" y de veras lo cree, de veras piensa que el otro la juzga duramente y se siente atacada. Sin embargo, quienes la vemos "desde afuera" percibimos la imagen distinta. Sin embargo, no podemos confiar en cualquier crítica u observación, porque en ella puede estar presente una proyección (mecanismo mediante el cual la persona ve en el otro sus propias fallas, carencias y negatividad). Bien se dice que los ojos fueron puestos en la cara sólo para ver hacia fuera, pero no nos podemos ver a nosotros mismos "ver la paja en el ojo ajeno".

Es aquí donde un observador imparcial y objetivo tiene la última palabra. Ese observador, como un espejo que nos refleja tal cual somos internamente, es el Tarot. Sus imágenes corresponden a ciertos modelos humanos denominados arquetipos, de los cuales hablamos anteriormente, que nos representan en determinadas situaciones para describir nuestras motivaciones, nuestras conductas o experiencias.

Al extraer una carta preguntándonos sinceramente cómo nos representa el tarot en determinada situación, veremos una imagen que nos refleja interiormente. Es por eso que hay que saber interpretar los arcanos desde su dimensión psico-emocional para no desvirtuar su mensaje ni evadir las verdades que él nos revela.

sábado, 31 de enero de 2009

Autoconocimiento a través del tarot.

Enfocar el Tarot como vía de autoconocimiento reviste un enfoque terapéutico, pues transformamos este sistema simbólico en un instrumento de ayuda para el auto-reconocimiento personal y auto-transformación.

Nuestra vida no es el producto de las circunstancias externas, sino de nuestras propias decisiones. Esto nos hace responsables de todo cuanto vivimos, la vida que tenemos es la vida que hemos escogido, aceptado y permitido.

Nuestras circunstancias son el producto de nuestras creencias, valores, programaciones y patrones de conducta. Si no tenemos plena satisfacción acerca de la vida que vivimos, si estamos frustrados o infelices, no podemos culpar a otros, sino revisar qué estamos haciendo para que esto ocurra o para que no cambie.

El ser humano es resistente al cambio. Se aferra a sus creencias y a los patrones de conducta que asume y defiende. Esto lo hace de manera automática, sin análisis. Nuestra resistencia a cambiar las creencias y patrones de conducta que no funcionan es el principal obstáculo para alcanzar la realización en cualquier aspecto de la vida. Todos tenemos capacidades potenciales, recursos y habilidades necesarios para realizarnos en todos los aspectos y ser felices. Reconocer nuestros recursos y habilidades no es suficiente.

El tarot es una herramienta que nos lleva a descubrir, sanar, cambiar, aceptarnos, y su manera de relacionarse con nosotras es a través de metáforas, un lenguaje lleno de símbolos y metáforas.

Tarot es un leguaje de símbolos y metáforas.

Los oráculos funcionan por un mecanismo de sincronías relacionado con nuestro estado actual.

El tarot nos muestra un viaje diferente sobre nosotras mismas, y los que nos muestran el camino de este viaje, son las cartas del tarot, que tienen una gran sabiduría y conocimiento, nosotras vamos a entrar y explorar a través de las imágenes de los distintos tarot.

Hay que masticar las respuestas de las cartas del tarot. Podemos ver una obra de arte, una pintura y darnos cuenta a través de las imágenes lo que ocurre. En el trabajo del tarot se produce una conversación, no una interpretación, con nosotros mismos o con otra persona.

¿Que ves? ¿Que sientes? En determinada carta, que sacas en determinado momento. Es alli donde empieza este viaje, a abrirnos a la percepción de lo que nos rodea.

Nuestro inconsciente tiene muchos elementos que están listos para salir a la conciencia, Jung lo llamaba el Self, un centro, la totalidad, Dios, que puede ser una flor, como también el universo. Acá hay elementos creativos (la creatividad es el camino para completarnos) de fantasía, como también monstruos que nos tragan. En el inconsciente está la fuerza en nosotros que nos lleva el camino a la totalidad, la individuación, el camino a transformarme en un ser humano completo, total. Como abrimos la puerta, a través de los sueños, de los oráculos, del tarot. A través de las imágenes de los diferentes tarot, podemos darnos cuenta que es lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.

El tarot se comunica con nosotros a través de símbolos universales. Hay una historia, un tema a descubrir en cada carta del tarot y esa historia tiene que ver con lo que nos está pasando, todas las imágenes nos dicen cosas a través de los símbolos, hay que descifrar el lenguaje de los símbolos.

Un símbolo es una imagen que está llena de significados, un símbolos es infinito. El lenguaje de los símbolos esta presente en nuestro quehacer cotidiano. Para Jung un símbolo era infinito, inabarcable, nos acercamos aun símbolo, dejamos que nos diga cosas, pero nunca llegamos al significado último, ni tampoco deseamos hacerlo. Nunca un símbolo se puede decir que es = a esto. Podemos hablar horas sobre el símbolo de la luna, al final cada uno se quedara con su propia visión de la luna, y si aparece en un sueño, aparecen otras conversaciones sobre la luna.

Para entrar en el estudio de tarot primero debemos aprender a ver y entender y descifrar un símbolo, preguntarnos, que quiso decir su autor al ponerlo en determinada carta, hay tres niveles para interpretar un símbolo.

1ª nivel individual, o de asociaron personal, a todos nos evoca cosas diferentes, que tiene que ver con la historia personal. Ejemplo: una caballo, para algunos representa la libertad, para otras se sienten aterrados.
2ª nivel Cultural
3ª nivel universal o arquetípica o colectiva: la relación de la raza humana en relación con determinado símbolo, acá nos vamos a la historia, a la religión, los cuentos, los mitos.

Nuestro inconsciente tiene el registro de toda la historia de la humanidad, esta todo dentro de nosotras.

El tarot como es un símbolo nos deja abiertas a la interpretación, nos hace una invitación a entrar en una conversación con la historia de cada uno y del universo, el desarrollo de la intuición es a entrar a jugar.