martes, 9 de octubre de 2007

La intuición y el tarot.

Muchas personas creen tener facultades para leer el Tarot y se preguntan, ¿Que baraja debo escoger para leer el Tarot?, ¿Como guiarme para aprender, que libros debo leer? surgen comúnmente muchas dudas e inseguridades que es necesario disipar para avanzar y poder llegar a ser una o un buen lector de Tarot.

Cuando nos enfrentamos ante una baraja de Tarot debemos guiarnos principalmente por la intuición, todo lo demás resulta superfluo, incluso el consejo que yo pudiera aquí dar para decidir cual baraja escoger, seria inútil.

El Tarot no se basa en ninguna ciencia, es más bien una forma inconsciente de canalizar una energía desconocida en la actualidad. Algunas personas son capaces de realizar eso y otras no. Quien tiene esa virtud no debe desaprovecharla, es como un regalo que tiene a su disposición para que lo use en su beneficio y principalmente en beneficio de los demás.

Uno debe elegir una baraja sin pensarlo demasiado y trabajar con ella mientas se sienta cómoda, el día que eso no sea asi y sienta que esa baraja no le facilita las cosas, no le "inspira" con suficiente fuerza, debe cambiar a otra inmediatamente. Esa sera siempre la mejor forma de actuar, la manera mas segura.

La lectura del Tarot no es un proceso intelectual, ni siquiera un asunto de cultura o de conocimientos, es mas bien una sintonía que tú estableces con un plano de la realidad que otros no son capaces de sintonizar, y ni siquiera tú sabes bien como ni porque sucede pero sucede, eso es lo maravilloso.

A las personas que tienen esta capacidad, y hay muchas que la tienen en mayor o menor fuerza, las llaman "videntes", pues "ven" lo que otros no ven, pero mas bien habría que decir que "sienten" lo que otros no sienten. Son personas que son más sensibles que las demás. Por ejemplo, un día estoy triste y trato de disimular podré pasar ese día sin que nadie me pregunte por mi problema, pero sabemos que cierta persona que conocemos es muy sensible y nada mas vernos nos dirá "¿Que te pasa?, siento que estas mal, que tienes algún problema". Esa persona tiene, con toda seguridad, desarrollada una cierta capacidad de vidente, que quizás no sepa pues no es consciente de esa capacidad. Esa persona tendría una gran facilidad para dedicarse leer el Tarot.

El Tarot no es un arte que puedas intelectualizar ni racionalizar, sino que es una potente fuente de inspiración y de intuición. Te servirá para concentrar tu atención y tu pensamiento.

Una forma de explicar este hecho es la teoría de los dos planos y de las correspondencias, es la teoría del hermetismo. Esta teoría se basa es que la realidad existiría en dos planos diferentes, el plano físico y el plano astral, también conocido como plano interior. Se supone que nosotros funcionamos en dos niveles: el nivel consciente, que se corresponde con el plano físico; y el nivel inconsciente que corresponde al plano interior o astral. Las correspondencias entre esos planos son como las relaciones entre una imagen y su reflejo en un espejo, no son autónomas una de la otra, son la misma realidad pero en dos planos.

En el hermetismo tanto el objeto como su reflejo interactúan mutuamente. En el plano físico sentimos las influencias físicas de la humedad, la temperatura, la gravedad, etc. configurando lo que podemos llamar el clima físico.

En el plano astral las influencias son de otro tipo, están determinadas por campos de fuerza cósmica cuya manifestación más visible la tenemos en las posiciones planetarias, aunque no sean las únicas. De esta forma tenemos lo que podemos llamar el "el clima astral", que actuara sobre nuestra correspondencia astral en una dirección determinada. Será nuestra parte consciente quien tendrá que corregir esa dirección o tendencia inconsciente cuando nos interese. Esto es lo que llamamos "libre albedrío". Cuando decimos que un vidente puede "leer" en el Tarot o en otro procedimiento algo del futuro, lo que estamos diciendo es que esa persona ha establecido una conexión con ese plano astral donde el tiempo no tendría el carácter absoluto del plano físico.

Para utilizar el Tarot como ayuda en la videncia, no resulta tan importante el conocimiento de los arcanos a partir de textos o de autoridades, lo verdaderamente importante es la intuición y la profunda o autentica conexión entre tu mente y el problema que te plantee alguien que sinceramente espera tu ayuda.

Aunque en diferentes tiradas un mismo arcano te sugiera cosas diferentes, deberías guiarte por tu propia intuición antes que por el recuerdo de lo que leíste, es decir que no creo que debamos dar demasiada importancia a lo que la figura le hubiese sugerido, en algún momento, a un autor desconectado con el problema que tu tratas de desentrañar. Con el tiempo los mismos arcanos te "hablaran" a ti en un lenguaje coherente y comprensible solo para ti, entonces habrás empezado a entender el Tarot.

sábado, 15 de septiembre de 2007

El viaje de "El Loco"

Los 22 Arcanos Mayores, simbolizan el viaje de la vida. Su secuencia es una metáfora del tránsito que cada uno realiza. En un sentido psicológico profundo (arquetipal), describe el Camino del Héroe: el viaje de todo individuo a lo largo de su vida hacia la realización personal. Este recorrido por las 22 claves nos abre ventanas al autoconocimiento y reconocimiento, pues representan situaciones y cualidades propias de cada etapa evolutiva. En tal sentido, nos ayudan a determinar en qué condiciones se encuentra nuestra vida, nuestra acción en ella, nuestra evolución interior en cada etapa del camino.
Desde esta perspectiva, el Tarot tiene un protagonista: El Loco, viajero y buscador de experiencias que representa al Ser, que emprende un viaje de 21 Estaciones o Arcanos de cuyas vivencias logra la realización espiritual. Acompañemos al Loco en su recorrido…
0 - El Loco. Inicia la historia, es el Ser, el niño que busca sin conciencia de sí mismo, quien todavía no sabe que sabe. Protegido por su inocencia, emprende un camino sin meta, sin ataduras ni equipajes. Él es la causa primordial, el origen de todo. El espíritu creador. Voluntad divina expresada en el espíritu humano.
I - El Mago. Para superar las dificultades del camino, El Loco aprende a manejar la materia y manifiesta su energía yang: El Mago quien, con atención consciente, aprende a reconocer los elementos y a transmutarlos. Domina las circunstancias, se hace el protagonista del universo. Todo gira según su voluntad. Se adentra en el camino de la vida con seguridad, consciente de su poder de manifestación.
II - La Suma Sacerdotisa. El Ser conoce la introspección, se sumerge en su propio interior para descubrir el mundo subconsciente donde yacen las verdades de la existencia humana (La Suma Sacerdotisa). Pasiva, íntima y secreta energía yin, conoce el universo y la fuerza operativa que genera. Es la chispa creativa potencial.
III - La Emperatriz. La unión de las dos fuerzas anteriores orienta al Ser hacia un tercer punto de manifestación, La Emperatriz, nueva dimensión de la energía yin. Ideas potenciales y voluntad se unen en las leyes del amor, creatividad y la abundancia de la madre naturaleza. El Ser se hace fecundo y emotivo, dotando de vida a cuanto le rodea, haciendo cambios con belleza y abundancia.
IV - El Emperador. Impone el orden, expresa su voluntad, crea disciplina, ética y organización social. Desarrolla la facultad de raciocinio, impulsa la ley. Como El Emperador dirige, manda y da estructura al colectivo: familia, sociedad, gobierno. Se manifiesta de nuevo la energía yang a través de la severidad del padre.
V - El Sumo Sacerdote. Con la capacidad de razonar lograda, está en capacidad de instruir y surge como Sumo Sacerdote, o Hierofante. Es el maestro que guía y educa para perpetuar la tradición. Él posee la misión de ser un puente entre los otros seres y lo intangible. Alimenta la fe. Es el maestro interior.
VI - Los Amantes. Habiéndose manifestado las energías yang y yin en los padres espirituales (I y II) y materiales (III y IV), es tiempo de que Los Amantes realicen la unión con su complemento energético a través del amor. El Ser aplica la facultad de elección, conciente de su libre albedrío, discrimina y toma decisiones. Elige momento a momento el camino correcto.
VII - El Carro. Logra la capacidad de discernimiento, se adentra en el mundo sabiendo lo que quiere, razonando qué debería hacer y si éticamente es correcto o no. En El Carro las fuerzas opuestas se manifiestan y amenazan desviarle del camino, por lo que deberá elegir el método correcto y utilizar su voluntad al dirigir su vida con coraje y decisión.
VIII - La Fuerza. El Ser ha aprendido lo difícil que es mantener el equilibrio dentro de la dualidad humana. Y se da cuenta de la necesidad de controlar su pasión animal y, con La Fuerza, establecer una alianza entre su vida instintiva y espiritual. Así logra dominar sus pasiones sin lucha, de manera sutil y autoconsciente.
IX - El Ermitaño. En este punto del camino, el Ser ha alcanzado la fuerza de la sabiduría, por eso se retira como El Ermitaño e interioriza para encontrar esa luz en lo profundo de su propio corazón. Comprende todo, pero sigue con humildad y entrega. Es el silencioso maestro que no requiere de nada ni de nadie para continuar su rumbo y jamás se detiene.
X - La Rueda de la Fortuna. Con esta sabiduría alcanzada, el Ser percibe lo transitorio de las cosas, lo permanente del cambio, incluso de ser él mismo el primero que se sabe cambiante, en pensamiento, palabra y acción, lo cual lo lleva a estar alerta ante lo cíclico de las cosas, La Rueda de la Fortuna.
XI - La Justicia. Ahora se encuentra en la mitad del camino, estabiliza y balancea la conciencia con Justicia, equilibra los mundos externo e interno y toma conciencia de la causalidad. Sabe que cuanto ha sembrado ha dado sus frutos y ha comprendido que debe sembrar las mejores semillas para el mañana o asumir las consecuencias.
XII - El colgado. El Ser aprende que no todo es acción. Redescubre los mundos internos y entonces se vuelve hacia adentro, se serena, medita y aprende a esperar. Como El Colgado, un destello de revelación le hace ver las cosas de otra manera y es capaz de ir al revés de la gente, pues ha llegado a entender nuevos paradigmas, como pionero, apóstol, maestro silencioso.
XIII - La Muerte. Este estado de iluminación lo conduce a una transformación profunda. A La Muerte de viejas formas de su personalidad y renace a una nueva y más amplia orientación de interior. Aprende a renacer con cada forma de muerte y comprende que todo muere para asegurar la vida.
XIV - La templanza. Alcanzado este cambio se conecta con una radiante armonía y un efecto equilibrador que le da Templanza. Se mezcla con la energía universal y sabe que las experiencias extremas de la vida templan su naturaleza y lo hace cada vez más dueño de su destino.
XV - El Diablo. Pero debe enfrentarse a sus apegos, al mundo de la apariencia. Descubre su propia sombra, El Diablo, raíz de su pasión por lo material. Advierte el poder del ego y las cadenas que lo atan: ignorancia, miedo y materialismo. Al conocer la oscuridad podrá decidir permanecer en ella o buscar la luz.
XVI – La Torre. Un rayo ilumina el cielo súbitamente y destruye La Torre. Evento fuera de control, dirigido por la voluntad superior, que irrumpe y destruye las estructuras obsoletas e inútiles a nivel material, psicológico y emocional. Esta destrucción, esta crisis, da la oportunidad para recomenzar, liberarse y reconstruir.
XVII - La Estrella. Una vez liberado el Ser, que estaba atrapado en la Torre, comienza una nueva vida con esperanza representada por La Estrella. El Ser es guiado por su intuición, conectando con la naturaleza y con el cosmos. Retoma el rumbo consciente del nuevo ciclo y, con el respaldo de todo lo ya aprendido, hace lo que tiene que hacer para reconstruir su existencia.
XVIII - La Luna. Comprende que toda manifestación material y concreta es producto de la mente. Sabe que el universo es mental, que su vida, su cuerpo, sus aliados y enemigos, existen primero en su mente, son ideas cristalizadas. Es luz y sombra, como La Luna, que tiene momentos de lucidez, pero también es víctima de espejismos, proyecciones y autoengaño que lo confunden.
XIX - El Sol. Amanece y sale El Sol y con él ve claro, tanto su entorno como su yo interno, sus raíces. Uno con la luz y la naturaleza irradia vida, entusiasmo y capacidad de compartir con otros la creación de una gran obra común. Su luz irradia y da calor.
XX - El Juicio. A este nivel del camino, el Ser ha entendido que es uno con la creación y capta las señales que lo conducen a trascender lo mental y sus limitaciones: es el momento de El Juicio. Ya maduro, renace, es absuelto, comprende y ama todo lo creado. Ya puede abandonar las ataduras del mundo de las apariencias y comulgar con lo superior, en un viaje de retorno a su origen divino.
XXI - El Mundo. Ha llegado al final del camino. El Ser está autorrealizado, pleno, pues ha integrado a su vida en este recorrido la semilla de Luz, Amor y Vida. Todo se equilibra en armonía, como en una danza cósmica se incorpora activamente con El Mundo y se cierra el ciclo completo de búsqueda, pues ha alcanzado la satisfacción, conciencia plena del Absoluto.

Nada es permanente y el Ser (El Loco originario) pronto lo olvidará todo y retomará de nuevo el camino de búsqueda inconsciente, repitiendo escenas, reeditando eventos y maestros (¿Acaso no es así como procede la mayoría de las veces el ser humano: olvidando lo aprendido y repitiendo lecciones de vida?) o se dispondrá iniciar un nuevo ciclo de este viaje interminable que lo llevará a niveles aún mayores de comprensión y realización.

domingo, 2 de septiembre de 2007

El ambiente.

El ambiente de una lectura del Tarot incluye el escenario físico y también nuestro estado interior. Existen cinco cualidades interiores que resultan beneficiosas. Son las siguientes:

Estar receptivo. Significa estar abierto, no tener prejuicios. Se trata de permitir: estás dispuesto a aceptar lo que se nos ofrezca, sin negación ni rechazo. Al estar receptivo, te concedes a ti mismo la oportunidad de recibir lo que necesitas saber.

Estar calmado. Resulta complicado oír la voz de nuestro Guía Interior cuando estamos alterados. Los mensajes del Tarot llegan a menudo en forma de sutiles sugerencias y nociones que pueden verse fácilmente excluidas por una mente inquieta. Cuando estamos tranquilos, eres como un mar sereno en el que se puede percibir cada pequeña ola de comprensión intuitiva.

Estar centrado. La concentración es muy importante para una lectura del Tarot. Cuando me afecta mucho una cuestión, recibo un mensaje directo y potente. Cuando estoy dispersa y confusa, las cartas tienden a estar también así. Tus lecturas más reveladoras serán las que hagas cuando el deseo sea muy fuerte.

Estar alerta. Cuando estás alerta, todas tus facultades están vivas y despiertas. Un gato está alerta cuando observa un ratón o un insecto. Por supuesto, no vas a acechar tus cartas, pero si estás cansado o aburrido te resultará difícil interpretarlas.

Ser respetuoso. Eso significa tratar las cartas como tratarías cualquier instrumento valioso. Reconoces su papel a la hora de ayudarte a entenderte mejor a ti mismo. Respetas la opción que has hecho al decidir aprender el Tarot y manejas las cartas en consecuencia.

Aunque estas cinco cualidades son importantes, no son indispensables. Puedes conseguir una lectura cargada de sentido sin ellas, pero es probable que te resulte más difícil. La mejor manera de decidir si es el momento adecuado para una lectura, es mirar hacia dentro. Sí te da la impresión de que algo no va bien, pospón el esfuerzo, pero si tu sentido interior te dice que sigas adelante, entonces no hay problema.

Aparte de las circunstancias interiores, hay que considerar el marco en tiene lugar una lectura. El sitio ideal es aquel que evoca sentimientos de tranquilidad, paz e incluso reverencia. Reserva un lugar de tu casa donde hacer las lecturas. Al realizarlas en el mismo sitio una y otra vez, se creará una energía que reforzará tu práctica. Si tienes la costumbre de meditar o rezar, puedes hacerlo en el mismo lugar, ya que estas actividades mantienen la armonía con el Tarot, tanto en su espíritu como en su intención.

Intenta dar un carácter de recogimiento al lugar. Cuando usas las cartas, quieres apartarte del mundo cotidiano y entrar en un espacio que esté fuera tiempo y del normal fluir de los acontecimientos. Una habitación independiente es ideal, pero también puede servir un rincón separado por un biombo, una cortina, unos cojines u otra clase de partición.

Intenta también crear una atmósfera de belleza y significado. Coloca cerca algunas cosas que te resulten especiales. Los objetos procedentes de la naturaleza, como conchas, piedras, cristales y plantas, son siempre apropiados. Un talismán, una figura o un icono religioso pueden ayudarte a trasladar tu concentración de lo mundano a lo inspirador. Coloca pinturas y otras obras artísticas, especialmente si las has elaborado tú, y despierta tus sentimientos con objetos como flores, incienso, velas, materiales tejidos y música tranquila para meditar.

Estos detalles son agradables, pero lo único que de verdad necesitas es un espacio suficientemente grande para disponer las cartas. Puedes emplear la mesa o el suelo. El suelo proporciona una sensación de firmeza, pero si sentarte en él te resulta incómodo, es mejor una mesa. Elige una de material natural, como madera o piedra.

Si te apetece, puedes cubrir la mesa con una tela para crear una superficie uniforme. Debería ser de un material natural, como seda, algodón, lana o lino. Escoge el color con cuidado, ya que los colores tienen sus propias energías. El negro, el azul marino y el púrpura son buenas opciones. Mejor que sea de tela lisa, o en todo caso que el estampado sea discreto, para que las imágenes de las cartas destaquen sobre el fondo.

Guarda las cartas en una caja que las proteja y que retenga la energía. Cualquier sustancia natural va bien, como la madera o la piedra. También se pueden guardar envueltas en una tela natural. Considera la opción de guardar las cartas envueltas en un paño de seda dentro de su caja. La seda tiene un tacto exquisito que te recordará el valor que otorgas a tus cartas.

Las cartas del Tarot captan la energía y el carácter de quienes las usan. Por este motivo, si puedes, reserva una baraja del Tarot exclusivamente para ti, Estas cartas van a ser tu instrumento personal de comunicación con tu Guía Interior. Querrás mantener un estrecho vínculo con ellas.

Cuando trabajas con el Tarot en tu lugar especial, la experiencia puede resultar de lo más intensa sin necesidad de preparativos adicionales. Lo único que tienes que hacer es emplear las cartas. Ésa es la parte importante.

viernes, 13 de julio de 2007

El Tarot como herramienta de crecimiento personal

En el trabajo personal con el Tarot, especialmente los arcanos mayores, que nos hablan del individuo en su totalidad, conectando con su propia individualidad, y como vive y se desenvuelve en la vida. La imagen que vemos en cada una de las cartas, son arquetipos, represtación de partes de nosotros mismos. Según Carl Jung "los arquetipos representan fuerzas instintivas que operan de forma autónoma en la profundidad de la psique humana". Explorando estos arquetipos podemos descubrir el arquetipo que nos está manipulando, y poder liberar y sanarlo, convirtiendo su polaridad y hacerlo como herramienta y recurso personal para llegar a nuestra propia individualidad.

El Tarot muestra lo que deseamos y detestamos de nosotros mismos; nuestros mecanismos de defensa, miedos y anhelos. También representa cualidades innatas en nosotros mismos y que podemos utilizar para alcanzar nuestros objetivos y crecer de forma integra, y así llegar a la propia individualidad.

En el trabajo personal con el Tarot como crecimiento integral del la persona lo unimos e interrelacionamos con el enfoque Gestaltico, que engloba y se basa en la filosofía existencialista, en la teoría de campo, también retoma algunos puntos del Psicoanálisis, entre otras teorías y enfoques. En la Gestalt se da importancia al momento presente, al darse cuenta de lo obvio, y esto es lo que nos interesa como punto principal en esta vía de crecimiento personal.

Los arcanos mayores representan nuestra situación actual no solo nuestro entorno, sino como nos repercute en nosotros mismos, dando conocimiento del momento actual como oportunidad de darse cuenta de nuestros mecanismos que nos hace fácil o difícil la propia vida, o nos crea un conflicto. Esos mecanismos están representados por los arquetipos del tarot que son proyecciones de nosotros mismos, y su conocimiento nos aporta luz y claridad a la hora de solucionar esos conflictos que han generado o hemos generado ante una situación determinada.

sábado, 16 de junio de 2007

Uso onírico del Tarot.

El Tarot refleja el interior de nosotras, la situación y tendencias. A través de él podemos ver significados recónditos de nuestra vida. El enfoque terapéutico del Tarot sugiere el uso de los arcanos como guías de autoconocimiento y diagnóstico, pero también como estímulos para nuestro subconsciente en la consecución de los cambios evolutivos tendentes a contrarrestar modelos negativos de conducta y más aún, las creencias limitantes y castradoras subyacentes.

El verdadero fin del Tarot es el autoconocimiento transformador. Los arcanos sugieren e inspiran un significado que nos orienta en tal sentido, nos permite hallar consejos para el bienestar y estimula nuestro progreso personal. Nos permite identificar aquello que nos causa dolor y retrasos y nos señala opciones para superarlos.

El subconsciente nos habla en imágenes
Este principio facilita el uso terapéutico del Tarot, ya que éste también se basa en imágenes, e imágenes arquetípicas, cuyas referencias se encuentran justamente en ese campo de la mente, lo que Carl Jung llamó el inconsciente colectivo. Por su parte, los sueños nos permiten distinguir lo que sucede en nosotros y a nuestro alrededor. Nos revelan nuestras necesidades, nuestros deseos escondidos y nuestros temores. Nos ayudan a saber qué está pasando en nuestro subconsciente e inconsciente, luego a conocernos mejor. Las facetas luminosas y oscuras de nuestra psique se manifiestan es toda su magnitud durante el sueño y a veces no nos reconocemos en ellos. El Tarot, con su lenguaje simbólico, nos muestra lo que debemos reconocer y quizá resolver.

Sueños y sí.
Las imágenes del tarot y sus símbolos establecen un puente entre la mente consciente e inconsciente. De allí que observando las imágenes, e identificando lo que nos inspiran, podemos captar patrones de conducta que antes no veíamos o no reconocíamos. Según Jung, el símbolo no oculta, sino enseña. Así que una palabra (o una imagen) es simbólica cuando significa algo más que su significado inmediato y obvio, tiene pues un aspecto inconsciente que nunca está definido con precisión o completamente explicado… Por regla general el aspecto inconsciente de cualquier suceso se nos revela en sueños, donde aparece, no como un pensamiento racional, sino como una imagen simbólica y en muchas oportunidades confusa, inconexa o descontextualizada para nuestra mente racional. Esto se debe a un sentido críptico del símbolo, que sugiere de manera velada los contenidos mentales.

Aunque parezcan ser divagaciones de la mente, todo sueño tiene un valor como datos de nuestros contenidos inconscientes. Sabiendo esto podemos inducir sueños reveladores de nuestros contenidos inconscientes y lograr conectarnos con nuestra psiquis, con nuestros guías espirituales o maestro interno mediante la meditación en las cartas del tarot.

Ejercicio
Cada semana harás la elección de un arcano diferente. Dado que esto es un trabajo delicado pues toca los niveles inconsciente y subconsciente, es aconsejable que inicies la práctica con arcanos con los cuales no tengas reservas, temores o dudas; por ejemplo, comienza por La Emperatriz. Para este ejercicio requieres las cartas del Tarot, un cuaderno sólo para este fin y lápiz, y el artículo entregado correspondiente al arcano seleccionado.

Prepárate para dormir, pero antes lee las notas sobre La Emperatriz, observa la carta. Visualízala, fija la imagen en tu mente de la manera más fiel posible. Cuando tengas esa imagen nítida y las ideas claras, disponte a dormir afirmando con seguridad:
"Me dispongo a dormir y soñar con La Emperatriz. Ella me revelará algo que debo hacer consciente. Por la mañana recordaré mi sueño de forma nítida".
• Coloca la carta de La Emperatriz debajo de tu almohada o muy cerca de tu cabeza (en la mesita de noche).
• Relájate y visualízate penetrando en el espacio de la carta como si atravesaras un umbral. Mira la escena. La Emperatriz ahora comienza a moverse, inspira el olor de las flores, la hierba fresca. Déjate vencer por el sueño mientras lo haces. Estimulando tu mente con esta vivencia tendrás un sueño en el cual el arcano te hablará, te dará mensajes.
• En cuanto despiertes, toma nota de las palabras, los símbolos, ideas y tema principal del sueño. Así durante los 7 días de la semana.
Es importante que sepas que tus impresiones y sentimientos acerca de este sueño son esenciales para un análisis profundo. Ten presente que los personajes de nuestros sueños corresponden usualmente a distintos aspectos de nuestra personalidad. Si aparecen otros personajes además de La Emperatriz, o la carta correspondiente, recuerda sus estados de ánimo, expresiones, palabras y acciones en el sueño, y compáralos con tus propios pensamientos, palabras y actos en la vida real.
Toma nota de los símbolos, los personajes y las emociones que aparecen repetidamente en tus sueños durante estas prácticas. Toma nota en tu "libreta de sueños" especificando el sentido y la importancia que les atribuyes.
Solemos olvidar fácilmente los sueños pues es como si ellos tratasen de volver al subconsciente. Por esto, si despiertas en medio de la noche y recuerdas un sueño, trata de anotar algo acerca de él, para poder recordarlo a la mañana siguiente.
No olvides que nuestros sueños pueden ser de gran utilidad, aunque no los entendamos en un primer momento.
La clave del éxito reside en la constancia, la disciplina y la apertura a la experiencia.

sábado, 2 de junio de 2007

Estructura del Tarot

La baraja completa del tarot consta de 78 cartas, que podemos dividir en tres grupos:
• 22 arcanos mayores.
• 40 arcanos menores (numerados del 1 al 10)
• 16 arcanos de la Corte.

Los 22 Arcanos Mayores configuran la parte simbólica más trascendente del mazo. Sus figuras son arquetipos universales atemporales y contienen un legado de sabiduría del pasado. Las láminas son arquetipos de nuestra evolución y desarrollo, que representan las cualidades y principios, las estaciones y las fuerzas de nuestra vida. Son guías para hallar el sentido de la vida entre el destino y el azar, entre el karma y la libertad. Constituyen símbolos de nuestros ideales, esperanzas y posibilidades. Estas cartas indican las probabilidades de éxito, los deberes y los desafíos, y señalan la «gran línea» de nuestra vida que rige en el período de la consulta.

Los 40 Arcanos menores o numéricos, se refieren a situaciones más cotidianas y su numeración u orden va del as al 10, en las cuatro pintas: bastos, oros, copas y espadas.
Las cartas numéricas representan símbolos e influencias de corta duración, y sólo acciones y reacciones transitorias de nuestra vida cotidiana. No se refieren a las cuestiones importantes de la vida, a los problemas emocionales, los anhelos del alma y las grandes visiones.

Los cuatro palos representan las siguientes cualidades:

Bastos: aire, espíritu, intercambio, intuición, ideales, comunicación oportunidades perdidas en la vida inconsciente.
Copas: agua, sensaciones psíquicas, sensibilidad, adaptación, amor; en la vida inconsciente, perderse en sentimientos.
Oros: tierra, posesión, estructura y forma, intereses materiales: en la vida inconsciente, actitud materialista.
Espadas: fuego, energía, intelecto, el placer de la plena dedicación la vida inconsciente, falta de consideración.

Los valores numéricos representan los siguientes conceptos clave:
1. Nuevo comienzo, ruptura, sorpresa, voluntad del yo, libido.
2. Encuentro, ansia, polaridad, explicación.
3. Construcción creativa, creatividad, misión del yo.
4. Seguridad, estructura, formación, restricción.
5. Mediación, libertad de decisión, nueva orientación.
6. Armonía, alegría de vivir, sensibilidad, sexualidad.
7. Transformación brusca, cambio forzado, decisiones ajenas,
8. Flujo de energía vivaz, plenitud, actitud materialista.
9. Término, finalización, separación, profundización.
10. Apertura después de un trabajo perseverante, espontaneidad.

Los arcanos de la Corte son también llamados arcanos de Personas, pues anuncian a personas vinculadas con el consultante o sus aspectos psicológicos. También pueden contener la parte de tipos humanos del tarot. Son cuatro personajes, cada uno en las cuatro pintas, lo que da las 16 cartas de la Corte. Estos personajes llevan el nombre de: el Paje, el Caballero, la Reina y el Rey. En los 16 personajes, en los cuales nos expresamos, y tipos psicológicos a quienes encontramos. ¿Cuáles son nuestras pautas de pensamiento, nuestras expectativas y proyecciones?, ¿quiénes somos?, ¿a quién buscamos?, ¿a quiénes atraemos? Estas cartas nos representan a nosotras mismas en determinados papeles y funciones, o bien a personas reales que surgen en nuestra vida y desempeñan un papel.

sábado, 26 de mayo de 2007

Los Arquetipos Femeninos del Tarot.

La mayoría de las personas relaciona el tarot con el “sacarse la suerte” y es que este milenario libro se utiliza mayoritariamente como método para conocer algunos eventos del futuro. Aunque hay quienes también se acercan a el en busca de una orientación más amplia, de consejo e incluso de sanación –muchos psicólogos lo utilizan en sus terapia– tampoco falta quienes aún lo ven como algo relacionado con el pecado o lo maligno. Lo cierto es que el tarot guarda en sus simbólicas cartas siglos de sabiduría que recoge toda la mística de la civilización occidental.

Cercano al universo de lo mágico y mirado con recelo por las religiones, este libro compuesto por 78 láminas dibujadas –que se presenta como mazo, porque antiguamente los libros tenían sus hojas sueltas y con dibujos, porque la mayoría de la gente no sabía leer– resume los principales arquetipos del ser humano, principalmente en lo que se conoce como los Arcanos Mayores: 22 cartas que reúnen la totalidad del contenido esotérico y que, miradas en orden, representan las fases de crecimiento (físico y psíquico) del devenir humano. Cada persona tiene, además, un arcano mayor que gravita e influencia en su vida, cálculo que se realiza a partir de la suma de la fecha de nacimiento.

Sobre su origen se tienen innumerables versiones, pero se consigna el Antiguo Egipto como la civilización desde donde surgieron algunas simbologías, especialmente las que conciernen a los Arcanos Mayores. Según la historia, ese conocimiento esotérico habría cruzado el Mediterráneo y establecido como oráculo en las primitivas culturas europeas. Sería durante la Edad Media en ese continente que se habrían estructurado las cartas como las conocemos en la actualidad, articulándose en torno a los elementos básicos –la tierra, el agua, el fuego y el aire– como las energías esenciales y fuente de las interpretaciones.

Dentro de este universo, el eje femenino-masculino determina todos los íconos y fuerzas del tarot. Los Arcanos Mayores femeninos, arquetipos que construyen una mirada esotérica y milenaria sobre las mujeres.

La Sacerdotisa: Arcano dos. Es el más antiguo de los personajes del tarot, vinculado a las mujeres de los pueblos originarios de Europa que profesan el culto a la Gran Diosa Madre. Relacionada con el Yin o principio femenino, energía receptiva. Guardiana de la sabiduría oculta, algo fría. Sus valores son la cooperación y la solidaridad. Ligada al subconsciente, representa la verdad elemental y los procesos intuitivos. Autónoma y autosuficiente.

La Emperatriz: Arcano tres. Así como algunas mujeres permanecían para el culto de la divinidad, otras se dedicaban al cultivo de la tierra. Este arcano se vincula a la fertilidad, la naturaleza, la maternidad y también la sensualidad. El arquetipo de la madre. Representa la ternura, la capacidad de criar, del afecto concreto. Vinculada a la comunicación y los procesos creativos. Es la representación de la pareja femenina; esta carta también alude al bienestar material, buenas relaciones de pareja, estabilidad y reconocimiento.

La Fuerza: Arcano ocho. Aunque el nombre de esta carta es singular, su representación se construye de una mujer en actitud de dominio amoroso de un león; la verdadera fuerza radica en la multiciplidad. Energía femenina vinculada a la ternura y suavidad, y la masculina a la vitalidad y fiereza. Este arcano alude a los amores que se concretan y conjugan lo espiritual con lo carnal. También se refiere a las contradicciones y la capacidad del desarrollo interior. Llama a enfrentar los problemas y vaticina el éxito para quienes enfrentan la adversidad.

La Justicia: Arcano once. El eje y el equilibrio. Este arcano representa el verdadero sustento de la autoridad, pues define, corta, decide y dispone. La Justicia del tarot no es ciega, recomienda ver la realidad, llama a tomar decisiones pendientes, pero también entrega la capacidad de hacerlo a través del conocimiento. También alude al rigor consigo mismo/a, al estoicismo, la modestia y la austeridad.

La Muerte: Arcano trece. Carta que despierta temor y desconcierto, pero que alude a la necesidad de gestar, asumir y conducir el propio camino. Es la antesala a una nueva vida –que no significa la muerte física–, el partir de nuevo. Dice que es necesario hacer morir el pasado para vivir el futuro. Anuncia la transformación desde lo profundo del ser humano, lo que requiere valentía. Llama a aceptar el dolor que significa abandonar lo viejo, no sujetarse a los prejuicios, superar el ego. Cuando uno dice sí a la Muerte, dice sí a su propio desarrollo.

La Templanza: Arcano catorce. Habla de resultados de un cambio y de asumir una nueva posición. Alude a la armonía entre lo interno y externo, el equilibrio real, sin importar que nadie lo entienda. Es un equilibro distinto, un desorden a los ojos cuadrados. También significa moderación y la capacidad de mezclar realidades. Esta carta también es portadora de mensajes y de protección divina. Alude a la salud psíquica y física.

La Estrella: Arcano diecisiete. Esta carta habla del inconsciente, de la conexión con lo divino, con el cosmos, para las actividades en la tierra, en la vida diaria. Vinculada al arte, lo creativo y las comunicaciones, pero desde una propuesta innovadora y mística. Arcano de la sanación de procesos profundos, de crecimiento espiritual. Es una invitación a correr nuevos riesgos en la vida, especialmente después de experiencias fuertes.

La Luna: Arcano dieciocho. Es la carta por excelencia de las energías femeninas. Vinculada a la intuición, los sueños. Llama a las mujeres y a los hombres a descubrir la profundidad de sus propias energías femeninas. Muestra, a veces, la cara oculta de la realidad, corre velos, también hace referencia a la necesidad de aprender a movernos entre la luz y la sombra. Es la conexión completa con las emociones, los recuerdos del pasado, la relación con la madre durante la infancia.

viernes, 11 de mayo de 2007

¿Qué es el Tarot?

El Tarot es un sistema simbólico de 78 cartas: 22 Arcanos Mayores y 56 Arcanos Menores. Se trata de la cadena ininterrumpida de transmisión de sabiduría ancestral transferida de maestro a discípulo, primero de manera oral, luego escrita. Así nos ha llegado como portador de los misterios de Dios, de la vida humana y del cosmos.
Fundamentalmente fue concebido, en escuelas iniciáticas, como un método para transmitir el conocimiento de la relación del hombre con Dios y con el universo. Pero, dado que interpreta las leyes que rigen dicha relación, ha sido empleado por cientos de años para conocer pasado, presente y futuro, siendo éste un uso posterior.
Los 22 Arcanos Mayores representan principios universales, estados de evolución, situaciones características de la existencia humana a lo largo de toda su evolución. Esto incluye, tanto los valores más elevados del hombre, como los aspectos más sombríos de la personalidad. Presentan personajes y claves como La Emperatriz, El Emperador, La Muerte, La torre, El Diablo, La Luna, El Sol, etc… Estas figuras son arquetipos universales atemporales y contienen un legado de sabiduría del pasado. Su estructura consta de un orden que va del arcano 0, El Loco, hasta el arcano 21, El Mundo.
Los 56 Arcanos Menores, 40 arcanos numéricos (as y del 1 al 10) que se relacionan con los acontecimientos del día a día, aspectos más puntuales de la vida, sucesos, emociones, dramas y alegrías de la vida cotidiana. Reprensados por los bastos, oros, espadas y copas. Y los 16 arcanos de la corte, llamados también arcanos de Personas y representan los aspectos psicológicos de la personalidad.
La palabra "Arcano"… Es del sánscrito, sinónimo de secreto, recóndito. Y es que cada carta el Tarot representa una verdad secreta, oculta en la imagen, sugerida por los símbolos.
Origen del Tarot, no hay pruebas concluyentes acerca del origen del Tarot. Muchos investigadores proclaman su origen egipcio y aseguran que es vestigio del Libro de Thot, (dios egipcio de la magia, las ciencias y la matemática, conocedor del pasado, presente y futuro). Esta teoría ha sido muy difundida, pero los Tarot Egipcios que conocemos no son ilustraciones antiguas, como muchos creen, sino creaciones de autores modernos.